El sobreendeudamiento es un determinante socioeconómico de la salud mental de las y los trabajadores chilenos, quienes evidencian sentirse apremiados por ese factor en una medida significativa.

Se trata de uno de los desafíos que tratará el Seminario Internacional: Riesgos Psicosociales en el marco del Trabajo Decente, organizado por el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS).

El seminario se realizará el próximo 10 de octubre, en el ámbito de una serie de actividades enmarcadas en la celebración del Trabajo Decente, cuyo foco serán los riesgos psicosociales y la importancia del cuidado de la salud mental entre las y los trabajadores.

La experta sicosocial del ISL, María Soledad Elizalde explica:

Entre los factores de riesgo de la salud mental en las y los asalariados figura de manera destacada el estrés financiero que afecta más en la sociedad actual debido a los niveles de endeudamiento de la población, la poca o nula capacidad de ahorro y el alza del costo de vida. Hablamos de una consecuencia de los problemas de la economía familiar que generan ansiedad, porque la preocupación es constante. En este contexto, el sobreendeudamiento representa dificultades acumuladas a lo largo del tiempo.

Según la novena versión del Informe de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) la deuda bancaria (mediana) de las personas alcanzó los $2,1 millones, en el 2022; y el 20,7% de las personas presentó una carga financiera superior al 50% de su ingreso mensual.

El sobreendeudamiento genera estrés, un padecimiento caracterizado por la angustia, la ansiedad y la presión ante una situación llena de incertidumbre y dificultad económica que roba energía y tiempo.

De hecho, el estrés financiero impacta en tres aspectos claves para el bienestar: la familia, el trabajo y el círculo social.

Tal es su efecto que las condiciones de endeudamiento mantenido en el tiempo, pueden generar situaciones de estrés crónico, con el consecuente desgaste progresivo que puede terminar en agotamiento laboral.

Las personas pueden asumir la deuda y recurrir a estrategias diversas para sobrellevar su malestar en función de sus recursos subjetivos, materiales y las redes de apoyo con las que pueden contar.

No obstante, mientras algunos dirigen su malestar hacia la sociedad o la política, otros tienden a interiorizarlo en el ámbito privado bajo la forma de insatisfacción o de un sentimiento constante de fracaso personal.

Este malestar mantenido en el tiempo, puede desencadenar en un cuadro ansioso o depresivo crónico.

Causas del sobreendeudamiento

Una parte del endeudamiento está asociado a los bajos salarios. Según estimaciones de la Fundación Sol, 50% de las y los trabajadores gana en Chile un aproximado de $400.000.

Y un sondeo de Metlife y Criteria Research, en 2019, mostró que el 85% de las personas pertenecientes a las clases medias estimaba que el ingreso familiar no les alcanzaba o era justo para vivir.

Otra parte de este endeudamiento se explica por la mayor disponibilidad y acceso a crédito, que implica beneficios al “democratizar” el acceso a bienes de consumo, posibilitar una mayor inversión en educación o disponer de mayor liquidez de capital para un emprendimiento.

En este sentido, el crédito puede funcionar como un vehículo para alcanzar cierto estatus social o producir un efecto de integración simbólica.

Sin embargo, para las personas de ingresos bajos y medio-bajos, el acceso se produce por la vía de crédito no bancario, proveído por el retail, supermercados, cadenas de farmacia, entre otros.

La economía doméstica de los chilenos y chilenas se sostiene cada vez más sobre el endeudamiento. Esto muestra un impacto directo en las y los trabajadores y tiene redunda en un estrés financiero preocupante, no solo por la falta de educación financiera, sino porque las condiciones laborales de la mayoría de la población, impide que tengan ahorros, por lo que se transforma en una constante que impacta la salud de las personas.

Consecuencias del sobreendeudamiento

Paradójicamente, ese estrés puede ser un factor que atente al propio sistema financiero, pues dice relación con la respuesta adaptativa de la persona para resolver la tensión que se genera entre la deuda y la capacidad de pago.

Y, cuando esta tensión es constante y duradera, puede generar agotamiento y afectar negativamente el desempeño de las y los trabajadores ya que da lugar a comportamientos negativos en la productividad, como ausencias, atrasos, errores, accidentes y pérdida de concentración, entre otros.

Además, si se prolonga, puede provocar problemas a nivel de salud individual, como malestares físicos, gástricos, trastornos del sueño, entre otros.

Las deudas y la salud mental tienen una estrecha relación, que se manifiesta también en repentinos cambios de humor.

La persona está agobiada y tensa, concentrada en cómo resolver el problema. Puede estar más sentimental que de costumbre, o, al contrario, muy irritable ante el menor estímulo.

Con tantas preocupaciones, se vuelve más difícil conciliar el sueño. La preocupación constante de lo que puede pasar si no paga sus cuotas morosas y de dónde obtener el dinero para ponerlas al día, es muy probable que la persona duerma poco en la noche, que tenga despertares constantes y se sienta más cansado durante el día.

La sensación de culpa del deudor, lo lleva a revisar una y otra vez las decisiones financieras que lo llevaron a esta situación tan compleja.

Tiende a pensar en cómo hubiera podido evitar el problema, buscando realidades paralelas o soluciones mágicas que lo ayuden a eliminar deudas.

También experimenta una sensación de estancamiento vital. Percibe que la obligación financiera incumplida es una especie de “cadena” que lo va a atar por siempre a su situación actual.

El cuadro advierte que en Chile una importante proporción de los trabajadores requiere mejores salarios, educación financiera, seguridad social y mayor regulación.

Estas medidas podrían tener un impacto significativo sobre el bienestar de las personas y reducir el sufrimiento cotidiano, junto con hacer más saludable el sistema en sí, todos elementos centrales cuando hablamos de Trabajo Decente.

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