Lipoescultura, implante capilar y blefaroplastia encabezan el ranking de los procedimientos más realizados en los últimos años. Un análisis de más de 6.100 cirugías revela además una nueva tendencia: los pacientes buscan resultados más naturales y comienzan con las intervenciones a edades cada vez más tempranas.
La cirugía estética en Chile está cambiando. Atrás parecen quedar los procedimientos orientados a transformaciones drásticas y resultados evidentes. Hoy, la tendencia apunta a intervenciones más naturales, personalizadas y enfocadas en mejorar la apariencia sin perder identidad.
Así lo demuestra un análisis realizado por Clínica Terré, basado en más de 6.100 cirugías efectuadas entre 2017 y 2025, que permite identificar cuáles son los procedimientos más demandados y cómo han evolucionado las preferencias de los pacientes durante la última década.
El estudio muestra que tres cirugías concentran gran parte de las elecciones de los pacientes: la lipoescultura, el implante capilar y la blefaroplastia.
1. Lipoescultura: la favorita de los chilenos
Con más de 2.200 procedimientos realizados en los últimos nueve años, la lipoescultura continúa siendo la cirugía estética más solicitada.
Su popularidad se explica por la posibilidad de remodelar distintas zonas del cuerpo mediante la extracción de grasa localizada y la definición de contornos corporales, logrando resultados armónicos y proporcionales.
«Lo que estamos viendo es un cambio radical en la forma en que los chilenos entienden la cirugía estética. Antes muchas personas buscaban transformarse; hoy buscan una mejor versión de sí mismas. La lipoescultura sigue liderando porque permite definir y armonizar el cuerpo sin perder naturalidad», explica el Dr. Fernando Terré, fundador y director médico de Clínica Terré.
Además, la lipoescultura es una de las intervenciones que con mayor frecuencia se combina con otros procedimientos, permitiendo obtener resultados más integrales en una sola cirugía.
2. Implante capilar: el gran fenómeno masculino
La segunda cirugía más realizada es el implante capilar, con más de 1.700 procedimientos registrados durante el período analizado.
El crecimiento de esta intervención ha sido una de las tendencias más llamativas de la última década. Actualmente representa cerca de una de cada tres cirugías realizadas y está impulsada principalmente por hombres, quienes representan la gran mayoría de los pacientes.
«El implante capilar se ha convertido en uno de los fenómenos más importantes de la medicina estética masculina. Hace algunos años muchos hombres asumían la pérdida de pelo como algo inevitable; hoy buscan soluciones definitivas porque entienden el impacto que tiene en su imagen, seguridad y autoestima. Además, las técnicas actuales permiten resultados prácticamente imperceptibles, siempre y cuando la cirugía se realice en un lugar adecuado y con experiencia», señala la Doctora Michelle Mauret, Jefa del área capilar de Clínica Terré.
3. Blefaroplastia: la cirugía de la mirada
En tercer lugar aparece la blefaroplastia, una intervención destinada a corregir el exceso de piel en los párpados superiores e inferiores.
Más allá del componente estético, esta cirugía también puede tener beneficios funcionales, especialmente cuando el párpado caído comienza a interferir con el campo visual.
Uno de los datos más interesantes es que los pacientes están llegando cada vez más jóvenes a este procedimiento. Mientras al inicio del período la edad promedio de quienes se operaban era de 63 años, actualmente se realiza cerca de los 57 años.
«Las personas ya no esperan a que el problema sea muy evidente. Existe una mayor conciencia sobre el envejecimiento saludable y sobre cómo ciertos procedimientos pueden mejorar tanto la apariencia como la calidad de vida», señala el especialista.
La gran tendencia: verse mejor sin parecer operado
Más allá del ranking de cirugías, el análisis revela un cambio profundo en la forma en que los chilenos entienden la medicina estética.
Los procedimientos de rejuvenecimiento han aumentado sostenidamente durante los últimos años. Más que el tipo de intervención, lo que ha cambiado es el resultado que buscan los pacientes: hoy priorizan mejoras naturales, armónicas y acordes a su edad, ya sea a través de tratamientos mínimamente invasivos o de cirugías de rejuvenecimiento facial. Paralelamente, las personas están accediendo a estos procedimientos a edades cada vez más tempranas, con un enfoque más preventivo que correctivo.
«El gran cambio cultural es que las personas ya no buscan parecer más jóvenes que su edad, sino verse bien para la edad que tienen. La medicina estética moderna apunta justamente a eso: acompañar el envejecimiento de forma armónica, saludable y natural, sin borrar la identidad de cada paciente», concluye el Dr. Terré.
La conclusión es clara: más que perseguir estándares estéticos rígidos, los chilenos están optando por procedimientos que les permitan mejorar aspectos específicos de su apariencia, con resultados naturales y acordes a cada etapa de la vida.
