Cada año, miles de personas sufren un infarto agudo al miocardio. Pero uno de los mayores riesgos no ocurre dentro del hospital: ocurre antes de llegar a él. Esperar que el dolor ceda, confundirlo con indigestión o conducir hasta urgencias son errores frecuentes que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Mes del corazón: señales de alerta de un infarto y cómo actuar ante una emergencia cardiovascular

En el marco del Mes del Corazón, especialistas advierten que una parte importante de los pacientes demora demasiado en consultar, perdiendo minutos decisivos para iniciar el tratamiento. Según el Ministerio de Salud (MINSAL), las enfermedades del sistema circulatorio son la principal causa de muerte en Chile. En 2025, el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) registró 126.467 defunciones en el país, con el infarto agudo al miocardio entre las principales causas específicas de fallecimiento.

Tiempo es músculo: por qué cada minuto define el pronóstico

El Dr. Nicolás Veas Paredes, cardiólogo intervencionista del Centro Médico Nueva Estoril, resume el principio central con una frase que recorre los servicios de urgencia de todo el mundo: «tiempo es músculo».

En un infarto una arteria del corazón se obstruye y una parte del músculo cardíaco deja de recibir oxígeno. Mientras más tiempo pasa, más músculo se daña o muere. Por eso se dice que ‘tiempo es músculo’: consultar rápido puede salvar la vida y reducir secuelas.

El problema es que muchos pacientes no reconocen lo que está ocurriendo o minimizan los síntomas, algo que en este contexto puede tener consecuencias irreversibles. Saber cómo actuar correctamente ante una emergencia de salud es una competencia que puede marcar una diferencia real.

Los síntomas que no deben ignorarse

El dolor en el pecho sigue siendo el síntoma más conocido, pero no siempre aparece con la intensidad que muchas personas esperan. El Dr. Veas enumera las señales que deben activar la alerta:

  • Dolor u opresión en el pecho de más de 20 minutos
  • Dolor que se irradia al brazo, cuello, mandíbula o espalda
  • Falta de aire
  • Sudoración fría, náuseas, palidez o mareos
  • Sensación de desmayo
  • Dolor en la «boca del estómago» que no cede

El especialista advierte que el mito del dolor intenso es uno de los más peligrosos del imaginario colectivo: «el dolor puede ser intenso, pero también puede ser una molestia, presión, ardor o peso. Incluso puede confundirse con indigestión o ansiedad». Y añade una advertencia especialmente relevante para las mujeres: solo el 30% de las mujeres presenta un dolor típico al momento del infarto. En el resto, los síntomas son atípicos y con frecuencia pasan desapercibidos más tiempo.

Los errores que más se repiten y que retrasan el tratamiento

En la experiencia clínica del Dr. Veas, las conductas que sistemáticamente retrasan el diagnóstico son predecibles y evitables:

  • Esperar en casa a que el dolor desaparezca
  • Tomar antiácidos o automedicarse
  • Llamar primero a familiares antes que a servicios de urgencia
  • Acostarse «a ver si pasa»
  • Conducir hasta un centro asistencial sin acompañante

Todos esos pasos retrasan el diagnóstico y el tratamiento. Siempre es mejor consultar y realizarse un electrocardiograma.

Este patrón de minimización es coherente con lo que estudios de medicina funcional y prevención cardiovascular han documentado: las personas tienden a buscar explicaciones benignas antes de aceptar que están frente a una emergencia.

Qué hacer ante la sospecha de un infarto

La recomendación del cardiólogo es sin matices: actuar de inmediato. «Pedir ayuda de inmediato y activar un sistema de urgencia. No esperar. No manejar. No minimizar los síntomas. Si hay dolor torácico persistente o síntomas sospechosos, debe evaluarse con electrocardiograma lo antes posible.»

Respecto al traslado, el Dr. Veas es explícito en desaconsejar conducir: durante un infarto pueden aparecer arritmias graves o paro cardíaco. La ambulancia permite iniciar la atención en el trayecto y derivar al centro adecuado. Un dato importante para los pacientes en Chile: el infarto es una enfermedad GES (Garantías Explícitas en Salud), lo que permite recibir tratamiento en todos los centros asistenciales del país, independientemente de la previsión de salud del paciente.

Preguntas frecuentes sobre el infarto

1. ¿Es normal que el dolor de un infarto se confunda con indigestión?

Sí. El dolor de un infarto puede manifestarse como presión, ardor o molestia en la zona del epigastrio («boca del estómago»), lo que con frecuencia lleva a confundirlo con indigestión o acidez. Si el malestar persiste más de 20 minutos o se acompaña de sudoración, náuseas o falta de aire, es imprescindible consultar de inmediato.

2. ¿Por qué las mujeres suelen tardar más en reconocer los síntomas de un infarto?

Porque solo el 30% de las mujeres presenta el dolor torácico típico durante un infarto. En la mayoría, los síntomas son atípicos: fatiga intensa, náuseas, dolor de espalda o mandíbula. Esta atipicidad hace que tanto las propias pacientes como a veces los equipos médicos tarden más en llegar al diagnóstico correcto.

3. ¿Puedo conducir hasta urgencias si creo que estoy teniendo un infarto?

No. Conducir durante un infarto es peligroso porque pueden aparecer arritmias graves o pérdida de conciencia. Lo correcto es llamar al servicio de urgencias para que una ambulancia llegue al lugar, inicie la atención y realice el traslado al centro adecuado.

4. ¿El infarto está cubierto por el sistema de salud en Chile?

Sí. El infarto agudo al miocardio es una enfermedad GES (Garantías Explícitas en Salud), lo que significa que tiene garantías de acceso, oportunidad y protección financiera en todos los centros asistenciales del país, independientemente de si el paciente pertenece a Fonasa o a una isapre.

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