Las relaciones de convivencia son muy importantes, especialmente, para los más pequeños que están desarrollando patrones de conducta, que replicarán a lo largo de su vida.

Por lo tanto desde su temprana edad es necesario enseñarles el significado del buen trato: respeto, consideración y reconocimiento hacia otros.

Un clima familiar violento produce efectos negativos, tales como fatiga, agotamiento, estrés, tensión, actitud de defensa continua, etc.

Lamentablemente, muchos niños están expuestos a climas nocivos, que inciden en su salud física y emocional, y que probablemente imiten a lo largo de su vida adulta.

Otro aspecto a tener en consideración es que la violencia es contagiosa y expansiva, va abarcando cada vez más ámbitos de la vida.

Es sabido que la “violencia genera violencia”, instalándose como una forma de relación que nunca logra solucionar los problemas, sino que termina empeorándolos.

La pregunta es ¿Cómo podemos proteger a los niños y niñas del clima violento que los rodea?

Podemos partir por trabajar en la generación de “microclimas de buen trato” al interior de nuestras familias, es decir, generar un clima familiar que ayude a protegerse del efecto tóxico de la violencia ambiental.

Para lograrlo no se necesitan grandes hazañas, sino aprovechar pequeños momentos.

Aquí algunos puntos para favorecer el buen trato: se habla de cinco “ladrillos” que permiten construir un microclima tóxico o uno nutritivo dentro de nuestras familias:

Ladrillos Ambiente tóxico Ambiente nutritivo
Autoestima Resaltar defectos del otro.

No reconocer logros.

No demostrar cariño.

Indiferencia.

Resaltar cualidades del otro.

Alentar a superar las dificultades.

Demostrar cariño en forma concreta (palabras y acciones).

Transmitir que cada miembro de la familia es importante.

Comunicación y expresión de sentimientos No hay conversaciones, solo sermones o interrogatorios.

No hay tiempo ni espacio para hablar.

Los sentimientos no se demuestran.

 

Privilegiar la conversación.

Compartir lo que se hizo en el día.

Escuchar las opiniones de todos (aunque las decisiones las tomen los adultos).

Promover la expresión de sentimientos.

Manejo de conflictos Evitar o enfrentar violentamente  conflictos.

Perder el control frecuentemente.

No ceder, todos quieren ganar.

Los conflictos son inevitables y hay que aprender a enfrentarlos.

Mantener la calma.

Buscar soluciones, más que intentar ganar.

Disciplina Sistema disciplinario muy rígido o muy laxo.

Castigo físico, amenazas o humillaciones.

Jamás se valida el maltrato.

Límites claros, firmes y consistentes.

 

Disfrute (pasarlo bien) Jugar es considerado pérdida de tiempo.

Reír unos DE otros.

Ambiente tenso.

 

Jugar.

Reír unos CON otros.

Disfrutar haciendo cosas simples.

 

Además, para generar ambientes nutritivos que promuevan el buen trato dentro de la familia, es esencial preocuparse primero de tratarse bien a uno mismo.

Para ello, se deben generar espacios propios que permitan “desconectarse” de las preocupaciones y pedir ayuda cuando lo necesitemos.

Es importante tener amigos y amigas para compartir intereses, reír juntos, compartir problemas y buscar soluciones de forma conjunta.

Escucharse y ayudarse mutuamente y así poder ir generando microclimas de buen trato en diferentes ámbitos.

Recomendamos

Escribe un Comentario