Por Javier González
Psicólogo y Coordinador CAPSE de la U. Central Región de Coquimbo

Este domingo 10 de septiembre se conmemora mundialmente el día para la prevención del suicidio, por lo que es importante recordar que en nuestro país aproximadamente 2 de cada 10 personas están afectadas por un problema de salud mental, y cerca de 1800 personas cometen suicidio año a año.

Lamentablemente, muchas de ellas viven estos problemas en silencio, ya sea por dificultades para acceder a atención especializada en salud mental, o porque son invisibles para la comunidad.

Prevenir el suicidio es posible, pero debemos estar de acuerdo como sociedad en su conjunto para ello.

Por tanto, no es una tarea que deba recaer exclusivamente en profesionales capacitados para enfrentar y contener estas situaciones.

Diversas instituciones, organismos, entidades, profesionales expertos y personas “de a pie” han intentado concientizar y visibilizar este tema, no siempre con éxito.

En un país donde los presupuestos públicos para salud y educación generan constantemente una tensión y debates cruzados por temas ideológicos, económicos y valóricos (entre otros) el abordaje de la salud mental queda ampliamente invisibilizado.

Se han hecho avances, principalmente a consecuencia de la pandemia por SARS-COV-2, pero estos aún son incipientes y muchas veces dependen de la voluntad de las autoridades y equipos asesores de turno.

Resulta importante, entonces, que todas las personas que conformamos nuestra sociedad atendamos esta temática, con nuestras propias limitaciones, miedos, ansiedades e inseguridades; pues solo así derribaremos los mitos que persisten sobre la salud mental en general, y sobre el suicidio en particular (que solo afecta a personas con problemas de salud mental, que hablar de suicidio estimula a hacerlo, que los suicidios son repentinos y no prevenibles, etc.), y transitar hacia un sistema de apoyo y acompañamiento mutuo, donde podamos visibilizar señales de alerta (como desesperanza, autoagresiones, aislamiento, abuso de drogas en general, ideas y pensamientos sobre la posibilidad de morirse), para así acoger, escuchar y contener a quienes lo estén “pasando mal”.

Finalmente, destacar que así como debemos aprender a pedir ayuda, debemos saber cómo entregarla, para ello hay distintos canales que la pueden proveer y donde nos podemos informar (fonos de consulta, whatssapp y chat, fundaciones, equipos de salud, etc.)

Prevenir el suicidio es un tarea de toda la comunidad, nos involucra a cada una de las personas que la conformamos, debemos involucrarnos y ser personas activas en ello.

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