El día 30 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Bipolaridad, una enfermedad mental que afecta a millones de personas en todo el mundo y que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo y la energía de las personas.

Quienes la padecen pueden experimentar una amplia gama de emociones, que van desde la euforia y la alegría hasta la tristeza y la desesperación. La ansiedad, la ira y la irritabilidad también pueden ser síntomas comunes.

Estas emociones pueden exacerbarse debido a la disfunción en el cerebro que afecta el equilibrio de los neurotransmisores, lo que a su vez influye en el estado de ánimo.

Adicional a esto, según explica Raúl Sánchez, psiquiatra experto en trastornos del ánimo y director del Centro Clínico del Ánimo y la Ansiedad, existen factores ambientales como el estrés, los problemas de relaciones interpersonales o los cambios en el entorno, que pueden desencadenar o agravar los síntomas de la bipolaridad.

El experto indica que específicamente la bipolaridad hace que las emociones en general se exacerben en las personas.

Por ejemplo, cuando una persona con bipolaridad experimenta un episodio de euforia o manía, puede sentirse excesivamente feliz, enérgica y confiada. Sin embargo, esta euforia puede ser peligrosa, ya que puede llevar a comportamientos impulsivos y riesgosos, como gastos excesivos, comportamiento sexual arriesgado o consumo de drogas y alcohol.

Por otro lado, cuando una persona con bipolaridad se encuentra en un episodio depresivo, puede experimentar una tristeza profunda y desesperación.

Este estado puede ser tan intenso que es capaz de afectar su capacidad para realizar tareas cotidianas, como trabajar o cuidar de sí mismos.

La ira y la irritabilidad, según Sánchez, también son emociones que comúnmente se exacerban en las personas que padecen de bipolaridad.

La persona puede tener excesos de ira y sentirse muy frustrada por pequeñas cosas. Además, puede tener dificultades para controlar su temperamento, lo que puede afectar a sus relaciones personales y profesionales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la bipolaridad afecta a más de 60 millones de personas en todo el mundo.

Según concluye Sánchez:

La bipolaridad es una enfermedad tratable, pero es importante buscar ayuda lo antes posible. Si se deja sin tratamiento, puede empeorar y causar graves consecuencias para la vida diaria de la persona que lo padece.

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