B’Connect se presenta como un modelo innovador de terapia y capacitación que  representa un cambio paradigmático en la forma de entender e intervenir en personas cuyos cerebros están configurados de manera diferente.

Entendemos la neurodiversidad como una condición neurológica y no como un trastorno. Enfrentando desafíos y no discapacidades.

Cuando hablamos de Autismo, en lo primero que pensamos es en las definiciones  tradicionales que apuntan básicamente a la triada desarrollada por Lorna Wing en el año 1979  y que sigue vigente hasta la actualidad.

Esta se dirige a dimensiones alteradas en el continuo autista: trastorno de la reciprocidad social, trastorno de la comunicación verbal y no verbal y ausencia de capacidad simbólica e imaginativa. Más tarde agrega los patrones repetitivos de conductas e intereses restringidos.

Estos factores son los que luego se incluyen en el DSM, Manual de Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de psiquiatría que en su quinta versión, agrupó el Síndrome de Asperger, el Autismo, el trastorno desintegrativo y el Síndrome de Rett en lo que hoy se conoce como Trastorno del Espectro Autista o TEA.

Se estima que 1 de cada 51 niños en Chile está dentro del Espectro Autista, una prevalencia mucho mayor a la de otros países como México, Colombia o Estados Unidos.

Así lo dio a conocer el estudio “Estimación de la prevalencia de trastorno del Espectro Autista en población urbana chilena” investigación publicada recientemente en la revista chilena de pediatría. El primero en su tipo en abordar la proporción de niños que tienen esta condición.

Desde esta perspectiva es que las intervenciones tradicionales apuntan al desarrollo de los “déficits” asociados al autismo como es el lenguaje, la comunicación y las habilidades sociales.

Más tarde se incluyó la terapia ocupacional para trabajar en la integración sensorial y también terapias conductuales centradas en un entrenamiento para ayudar a las personas a ajustarse a su contexto social.

Sin embargo, muchas veces estas intervenciones fracasan o no permanecen en el tiempo porque están centradas en el desarrollo de habilidades, lingüísticas, sociales, académicas, entre otras.

El motivo de este fracaso es que no podemos pretender logros profundos y a largo plazo si las personas no saben manejar su sistema nervioso.

Un cerebro en un estado de equilibrio tiene todo el potencial para aprender, para relacionarse con otros y para participar gozosamente en el mundo.

Y para eso hay que aprender a conocerlo. Las personas del espectro autista tienen un cerebro con mucha información por lo cual el mundo los abruma y se desconectan, a esto se le llama desregulación.

Por otra parte, y no menos importante, desde la denominación “Trastorno” del Espectro Autista (TEA) y su intervención, se está hablando desde lo que falta, desde el déficit, incluso discapacidad.

Sin embargo, hablar de la “Condición” del Espectro Autista (CEA), un término que se está usando en otros países del mundo, implica no sólo un cambio semántico sino un cambio profundo de perspectiva.

Tiene que ver con centrarse en lo que hay demás, que representa los enormes talentos y virtudes de las personas con CEA y que desaparecen bajo la sombra del déficit. Cuando nos centramos en las fortalezas, las utilizamos como soporte para enfrentar dificultades o desafíos.

Jeannine Charney Psicóloga, Psicopedagoga Magister en Educación Especial y Fundadora B’Connect, señala:

Aprender e innovar han sido uno de los motores en mi vida profesional. Y enseñar es mi pasión. Soy psicóloga, psicopedagoga, orgullosa  madre de una hija y un hijo maravillosos, recién titulados de psicólogos y que han navegado conmigo en este viaje con entusiasmo y generosidad. Siempre me he revelado frente a lo preestablecido, buscando nuevas miradas y perspectivas en lo que hago. Para ello estudio y aprendo todo lo que está a mi alcance, siempre en la búsqueda de desarrollar un estilo propio de intervención. Respeto profundamente la individualidad de las personas y desde  ese  lugar,  mi  foco  está  puesto  en  ayudarlas  a  encontrar  su  propia  manera  de enfrentarse al mundo, desarrollando y potenciando sus recursos en vez de pretender que sean igual a otros para lograr adaptarse, sobretodo cuando su cerebro procesa la información de manera distinta.

Reconocemos talentos y no déficits

Basado en la Teoría Polivagal, del neurocientífico, Stephen Porges, B’Connect trabajamos sobre la base de la auto-regulación, entendiendo que una persona para poder conectarse, aprender, relacionarse y comunicarse, necesita sentirse segura y a salvo y esto implica conocer y controlar su sistema nervioso autónomo.

Se trabaja con las madres y padres como los principales expertos en sus hijas e hijos. Para ello se utiliza una metodología colaborativa con los niños ayuda a que los padres y los mismos niños aprendan a crear las condiciones y adaptaciones en el ambiente para lograr ese equilibrio u homeostasis que tanto necesitan.

Este tipo de intervención hace la gran diferencia con las intervenciones tradicionales ya que cuando los padres se empoderan, no hay ningún tipo de intervención más efectiva. No basta llevar a los niños a distintas terapias si los padres no saben cómo tratarlos.

No basta que los adultos vayan a terapias donde los profesionales no son especialistas en estas condiciones, porque si bien les servirán de apoyo, no resuelven su problema de base.

Las personas desarrollan un nivel de autoconocimiento y manejo de su sistema nervioso que ni las personas neurotípicas tienen.

Recomendamos

Escribe un Comentario